A raíz de una conversación sostenida hace tiempo en otro blog, en el que su propietario me negaba la existencia de verdades absolutas, yo pregunto… Existen las mentiras? O también éstas son relativas? Está justificado, en algún caso, mentir? Es lo mismo contar algo que no es cierto, que algo cierto no contarlo? Existen las mentiras piadosas? Está reñida la sinceridad con la educación? Sabemos siempre si lo que contamos es certero? Sólo cuenta (como mentira) si se miente de manera consciente? Perdonarían una gran mentira? Perdonarían una gran verdad?
Octubre 16, 2008...7:52 am
Mentira, por compasión…
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8 comentarios
Octubre 16, 2008 a las 3:33 pm
Lo importante es ser honesto con uno mismo. Yo intento serlo, ¿crees que tú lo eres?
Octubre 16, 2008 a las 3:39 pm
Querida Yol, soy todo lo honesta conmigo que mi honestidad me permite.
Pero probablemente menos de lo que debiera.
Me siente usted deshonesta?.
No hace falta que consteste, sé la respuesta, y es que mire que le gusta pincharme.
Nos vemos en los bares (el 25 la liamos). Besitos.
Octubre 16, 2008 a las 9:37 pm
Según Kant, no. Pero a mí ese señor me parecía un poco gilipollas.
Octubre 16, 2008 a las 10:20 pm
Kant no sé si era gilipollas, pero sé que uno de los peores momentos de mi vida fue cuando tuve que leer su Crítica de la razón pura, y qué le voy a contar de la práctica?.
A “priori” resuta un tostón, a posteriori “infumable”.
Por imperativo “categórico”, señores, señoras, no lean jamás a ese señor.
Octubre 17, 2008 a las 10:23 am
Supongo que las cientos de entrevistas a Iván han hecho que tenga un concepto muy Repelente de la mentira…
Supongo que para ciertas cosas cada uno tiene su propia verdad. Seguramente hay pocas cosas objetivamente “verdaderas”. Quizá pudieramos asumir ciertos “acuerdos” como verdades: tal dictador fue mala persona, tal hecho es bueno para la sociedad…
Entiendo ciertos comentarios no-verdaderos como parte de la educación: no tienes porque decirle a tu madre que la comida de ese día es una puta mierda o a tu amigo, que su novia es muy fea. Aunque sea lo que piensas…
Igual que si estás preparando una fiesta sorpresa, regalos o algo así… se admiten ciertas mentiras para no destruir la sorpresa.
Pero ante todo, creo que uno tiene que ser consecuente con lo que piensa, lo que dice y lo que hace.
Octubre 17, 2008 a las 4:03 pm
Ser consecuente con lo que uno piensa, dice o hace, me parece probablemente la tarea más difícil que podemos acometer.
Si es que me queda tanto por aprender…
Octubre 17, 2008 a las 4:43 pm
Pero no porque sea difícil vamos a no intentarlo, no?
Octubre 18, 2008 a las 9:13 am
Sr Cartier, es que soy vaga hasta para eso…
Y me gusta (a veces) mi caos y mi inconsecuencia.