Archivo mensual: septiembre 2008

Confiaría en mí?

Según el maravilloso diccionario de la Real Academia de la Lengua, el verbo confiar se definiría de la siguiente forma:

confiar.

2. Tr. Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa.

Atendiendo a esta segunda definición… cree usted que alguien de su entorno merece su plena confianza? sería capaz de depositar sus más íntimos secretos en una persona allegada? cree en la nobleza del ser humano? o piensa, como pienso yo, que el ser humano es capaz de fallarse hasta a sí mismo?

15 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Amar no siempre es suficiente.

16 comentarios

Archivado bajo Música

Políticos, adivinos, curanderos y demás gentes de mal vivir (II)

Hace unos días me sorprendió una conversación con una de mis compañeras. Treinta años, licenciada en económicas y en derecho. Me comentó que había estado el sábado en casa de “alguien” para que le quitasen el mal de ojo. Decir que me quedé estupefacta es decir poco. Además añadió, al ver mi cara escéptica, que ella creía firmemente en eso. Y que más de una vez y de dos también le habían “sacado” el sol de la cabeza.

Cómo puede haber todavía gente que crea en esas cosas? cómo podemos seguir siendo tan ignorantes?

Por qué son legales las líneas 902? Por qué el gobierno (éste, el anterior, me da igual) permite una estafa, aunque sea consentida?

Acaso no seremos capaces jamás de afrontar solos nuestros problemas?

Basta ya de supercherías, de creer en Dios, de creer en un poder divino, de creer en curanderos, en videntes, en hombres que nos quieren salvar el alma vestidos con sotana… Timadores todos. Vendedores de humo, de paja.

3 comentarios

Archivado bajo Sin categoría

El vampiro…

Porque saldrá próximamente a subasta y alguien podrá comprarlo.

Munch, uno de los mejores pintores expresionistas.

Y porque el arte, debería, en nuestras vidas, ocupar mucho más espacio.

4 comentarios

Archivado bajo Arte

Yo, puta…

Desde mi balcón, haciendo un pequeño esfuerzo al otear, se divisan las figuras de tres escuálidas prostitutas, que noche tras noche prestan su cuerpo a quienes paguen los cincuenta euros que cuesta el servicio.

No seré yo (que para eso hay ya muchos otros) la que juzgue el derecho de la mujer a hacer con su cuerpo lo que quiera, sea o no remunerado, pero siempre, siempre, me ha parecido triste observar a estas putas alegres. Putas zafias, que gritan, que se contonean, que provocan, que insultan, que no conocen más educación que la de conservar su esquina, que hieren sensibilidades, que ofenden a aquellos que no entienden el sexo como un mercado de abastos de horario ininterrumpido.

Debiera regularizarse? No lo sé… si puedo vender mi cuerpo, si puedo permitir que me follen por dinero… no podría, por ejemplo, donar un riñón con ánimo de lucro?  Sé que no es lo mismo, que probablemente no es ni parecido, pero siempre, siempre, me viene ese ejemplo a la cabeza, inconvenientes de no ser muy lista.

Pero después, he de reconocer que mucho después, acabo dándome cuenta de que yo también estoy en venta, que en mi trabajo me trago, digiero y expulso mis principios, mis ideas, ante un salario apenas decente, que tengo un chulo que me chulea (cuánto tiempo llevo queriendo poder disfrutar de más de una semana de vacaciones?) y un móvil al que llamarme no importa la hora.

Me horrorizo al pensar que puedo ser como ellas, que me haya creído un escalón por encima por no ser mi entrepierna lo que se disputan, y acaso no es peor subastar la conciencia? acabo pues, asumiendo, no sin previas lágrimas, mi condición, y haciendo gala de un orgullo y soberbia heredado de generaciones de mujeres de buena famila, desde la mesa de mi despacho, yo, puta, os doy los buenos días.

3 comentarios

Archivado bajo Política

Políticos, adivinos, curanderos, y demás gentes de mal vivir (I)…

Leo en el periódico digital de “El Mundo” al ministro de justicia español, Mariano González Bermejo hacer la propuesta de “profundizar en la consecución de una justicia más transparente y de calidad en el ámbito iberoamericano”.

Y sí, estas declaraciones forman parte de la XVI conferencia de Ministros de Justicia de Iberoamérica, y sí, la justicia de ciertos (por no meterlos todos en el mismo saco, aunque debiera) paises latinos está muy por debajo de los mínimos exigibles, pero, yo me pregunto: Cómo nos atrevemos, en este país, en España, (qué grandes artículos los de Mariano José de Larra ), a hablar de justicia? Cómo osa un miembro del maravilloso gobierno que nos desgobierna, (puede que con otros fuera peor, pero aquello de más vale conocido… en estos casos, me parece tan triste), hablar de justicia?

Porque éstos mismos que nos hablan de justicia, son aquellos mismos que “consintieron”, amparados en un poder judicial a su servicio, que un preso de la banda terrorista ETA, sometiese al Estado a un chantaje público, al que tuvimos que ceder, para que las “condciones” ideales para el proceso de paz no se rompieran, ja, quién dijo aquello de “En un año estaremos mejor”?. Señor atracador de bancos, póngase usted en huelga de hambre y verán lo que tardan en coserle a metafóricas hostias…

Porque éstos mismos que nos hablan de justicia, son aquellos mismos que impugnaron parcialmente, muy parcialmente, las listas de ANV, para que las “condiciones” ideales para el proceso de paz no se rompieran. Pero ahora nos damos cuenta (antes no había pruebas y era imposible “hasta de sospechar”) que susodicha agrupación no es más que un instrumento financiero (benditas subvenciones que dirían algunos) del grupo terrorista vasco.

Señores de “El Jueves” , a ustedes les condenaron a una multa por injurias a la corona (se ve que la realeza follar, no folla).

Señor Zapatero, qué pena conlleva injuriar la inteligencia ajena?

Como diría Mafalda: “Paren el mundo que me quiero bajar”.

(para el señor Rajoy habrá en otro momento).

1 comentario

Archivado bajo Política

Más allá del bien y del mal…

Anoche, o quizá debiera decir esta mañana, estuve reflexionando sobre la ética y la moral.

Según defienden algunos filósofos, estos términos fueron “creados” e “impuestos” por la religión católica al comienzo de su existencia.

Es innegable que no poseen un significado por sí mismos, que es una adecuación que el ser humano ha acordado a lo largo de siglos de “exitosa” convivencia… o sí puede ser negado?

Lo moralmente reprobable no es más que un hecho, que de una forma u otra, hiere nuestra sensibilidad, nos produce un rechazo, por lo que la escala ética de una persona dependerá principalmente de la capacidad de empatía que éste tenga.

No es, a mi modo de entender, un a priori, la moralidad viene siempre marcada por la posterioridad del acto.

Mis padres me enseñaron que matar estar mal.(moralmente nos educan, nos transmiten conocimientos que ellos ya poseen) pero no fue hasta no haber visto una muerte (de esas que tanto gustan de poner en los telediarios) el yo darme cuenta de lo que me “afectaba” una imagen así, de la contracción de mi estómago ante el dolor ajeno, ahí comprendí que un acto que provoca un dolor tan brutal no va conmigo, “no es bueno”.

No creo en la existencia de individuos amorales, poco éticos, malvados. Pero sí en los grados de sensibilidad de éstos. Hasta que punto es reprochable que un ser humano carezca de empatía? que no todos compartamos una misma emotividad?

Al formar sociedades, las mayorías hemos marcado unas normas, que responden a una sensibilidad común, con matices, pero básicamente parecida. Hemos tomado decisiones sobre qué hacer con aquellos que no se ajusten a esos parámetros. Hemos creado jueces, que profesionalmente se dediquen a ello. Y estoy de acuerdo. Pero no me parecerá jamás del todo correcto que se pueda juzgar la “humanidad” de un “ser humano”.

No existen términos absolutos, no existen juicios absolutos. Puedo juzgar el comportamiento social, no puedo jamás juzgar el moral. Me estaría equivocando.

4 comentarios

Archivado bajo Sin categoría