Una de toros…

Se discute estos días sobre la prohibición o no de la “Fiesta Nacional” en Cataluña.

Siempre me ha parecido una aberración, no el arte del toreo en sí ( si por dinero se trafica, se mata a seres humanos, qué no se hará con los que no pertenecen a nuestra especie!) sino el disfrute del espectador ante el sufrimiento de un animal (qué más da que esté o no indefenso? sufre, con eso debiera ser necesario para echar para atrás, para provocar nuestra pena, incluso nuestro llanto y no nuestro regocijo), que agoniza.

Creo que ésa es la verdadera lucha.

No me sirve como argumento: Pobre toro! qué vida más dura, ¿Y los pollos, que viven afinados en diminutas jaulas hasta que llega el momento de sacrificarlos? ¿Esos no dan pena? En estas circunstancias, con estos motivos sí me parece injusto, y partidista, atacar la tauromaquia.

¿Y los cerdos, a los que desangran, mientras sus chillidos los oyen, casi, desde otra galaxia?

Pero nadie va a un matadero a recrearse en la matanza… entonces,  reflexionemos  ¿Por qué sí se va a las plazas?

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15 comentarios

Archivado bajo Actualidad, Opinión

15 Respuestas a “Una de toros…

  1. At.

    Hombre, de hecho la matanza (de un cerdo) sí que llega a ser una fiesta bastante importante, donde se reúne toda la aldea (si es chiquitaja, al menos, como en la que viven mis tíos).

    De todas maneras creo que lo enfocas de forma incorrecta. El espectador no disfruta del sufrimiento del animal; es una ceguera adquirida, está insensibilizado. De lo que disfrutarán es del llamado arte del toreo. Probablemente si al aficionado a los toros le muestras una tortura cruda en primer plano – no un toreo, sino la tortura clásica que imaginaríamos sobre un prisionero, etc -, se sentiría asqueado. A ojos del aficionado, la muerte a manos de un torero no es una crueldad, sino una muerte digna, igual que hay gente que entiende que el suicidio, la eutanasia, o la muerte luchando son muertes “dignas”, o merecedoras de un respeto extra, en los seres humanos.

  2. ciberneticaeterna

    No se puede justificar el disfrute de una muerte, por bella que sea ésta (o el preludio de ésta).

    Y sí, creo que el problema lo he enfocado bien, porque lo que no entiendo es precisamente la insensibilización ante el dolor ajeno. ¿Muere un toro? ¿Lo veo sufrir? Da igual, ha sido bonito.

    Las matanzas, como fiestas, se dan por la comida y la bebida que hay en ellas, no se forma un corro alrededor del cerdo cuando lo matan, para disfrutar del espectáculo.

    Y pienso lo mismo, al que le guste ese momento, está enfermo.

  3. At.

    Ojo, yo no he justificado nunca nada.

    Has hablado del “disfrute del espectador ante el sufrimiento de un animal”. Lo que yo digo es que el espectador no disfruta el sufrimiento del animal; lo ignora, es ciego al mismo. Es como comprarte unas nike a buen precio; te alegras de que te cueste poco, no de que las haya hecho un niño de camboya.

    En las matanzas sí se suele formar un corro de miradas morbosas; en cambio, creo que en el toreo la gente no es aficionada por el morbo; se cosifica al toro, no se considera que sea un moribundo, sino una fuerza de la naturaleza contra la que lucha el torero. Una vez derrotado, se lo llevan rápido para que no despierten de la ensoñación y vean la realidad: el cadaver de un animal asesinado.

  4. ciberneticaeterna

    A ver, si cuando yo voy a comprarme unas Nike, viese a un niño sudando, sufriendo, haciéndolas, si lo tuviera en directo, seguro que no me las compraría.

    El toro, por mucho “arte” que tenga el torero, está ante nuestros ojos, en directo, ¿Cómo se puede no verlo o escucharlo?

    Yo he ido a matanzas, y son más los que se apartan, que los que miran.

    Y no digo que no pueda darse, sólo que yo, desde mi forma de ser, no lo entiendo.

    Ati, mira que te gusta tocarme las narices
    (bueno, a mí también me gusta que me las toques :P)

  5. At.

    ¡Ajá! Así que concedes que también hay quien se reúne alrededor del cerdo…

    Está claro que en mi ejemplo, es más fácil no ver al niño que no ver al toro, pero también es fácil. El cerebro es capaz de borrar por completo de la percepción las cosas; la ceguera selectiva afecta desde al pobre de la esquina hasta los anuncios de las webs. Da igual que haya un toro, se elige subconscientemente ignorarle.

    Está bien que te guste que te toque las narices, soy todo un experto 😛

  6. ciberneticaeterna

    Sinceramente, más que las narices, prefiero que me toquen otras cosas, lo que yo ya no sé es si en eso eres tan experto. 😛 (te la debía del Buzz)

  7. At.

    ¿Pero qué ha pasado con el usted y con el señor? 😛

    No me vas a picar, pequeña…

  8. At.

    …y te quedarás con las ganas de saberlo. ¡Hala!

  9. ciberneticaeterna

    Te gusta que te trate de señor? Ningún problema, querido, para eso estamos, para complacer.

    Y que sepa usted que no hace falta que me diga qué se le da y no se le da bien tocar porque yo ya lo sé, o lo intuyo… que para el caso… 😛

  10. At.

    Me pregunto en base a qué informaciones intuye usted lo que intuye, señorita….

  11. ciberneticaeterna

    Una, que es buena fisonomista, y mejor psicóloga. O qué se creía?

  12. At.

    ¡Oiga usted, un respeto!

  13. Para mí son tan criticable las corridas de toros como hacinar pollos.

    Las cosas se mejoran regulándolas como por ejemplo el caso de los cerdos que ya no se pueden matar a cuchillo y desangrándose.

    Otra cosa es que se cumpla.

    Y los toros siendo realistas y estando en el siglo xxi hay que prohibirlos o regularlos.

  14. La cuestión está mal planteada porque el mundo de los toros a derivado hacia cosas extrañas –así es que hoy se habla de los aficionados a los toreros y aficionados a los toros– y en general nos hemos vuelto terriblemente pusilánimes.

    En una lidia no se observa como el toro sufre ya que el sufrimiento es algo propio de la vida y por tanto no es nada que se pueda considerar especial y a lo que haya que prestar atención –si uno no es pusilánime–. En la lidia lo que se observa es a una bestia brava capaz de llevarse por delante a un hombre y cómo con sus astucias, razón, voluntad y cuento el hombre consigue dominarla a pesar de su inferioridad. El torero es el hombre que se enfrenta a la vida desde una sociedad que le da armas y lo socorre. El toro es el impulso, la muerte, el tiempo, la pasión. La muerte del toro representa la muerte misma y el ciclo de la vida, por tanto no hay nada en ella que nos produzca regozijo. Lo que se observa es la lucha.

    Es muy cierto que ahora que ya no tenemos la más mínima sensibilidad icónica los toros van perdiendo el sentido y la referencia, una matanza, queda cada vez más desnuda. Lo que unido al caracter pusilánime de nuestras sociedades da origen a un rechazo disparatado.

    Se cuenta que antes las corridas empezaban al salir la gente de la plaza, cuando los espectadores y contaba las hazañas, imitaban los pases y narraban las emociones sentidas. Eran los toros como una guerra lejana de la que sólo escuchábamos relatos épicos. Ahora, con la televisión y sus primeros planos del animal, YouTube y todo eso, los toros van perdiendo toda su magia de espectáculo en directo para convertirse en un cúmulo de imágenes incomprensibles y que sí que parece que hubiese que insensibilizarse para disfrutarlas. Está claro que son tan desagradables como las muertes multitudinarias y gratuitas que pueblan nuestros cines y televisiones de manera artística. Como cosa para mirar y no para vivir en directo, es cierto que fácilmente se convierte en algo tan desagradable como una matanza. Pero, ¿qué no se vuelve desagradable ya en este mundo pusilánime? Si hasta la comida puede resultar desagrable, si hasta hay gente que no come carne si reconoce la forma del bicho o de una parte del mismo, si los bichos hacinados en granjas no molestan mientras lleguen al plato en formas de salchichas, buguis y demás subproductos cárnicos amorfos. ¡Mundo!

    @iñaki

    A los cerdos se los sigue desangrando porque si no no hay quien se los coma. Lo que pasa es que ahora se supone que los sedan antes para que lleguen dormidos o les dan antes unas descargas eléctricas que rara vez llega con una.

    Todas esas leyes de como matar a los bichos sin que sufran no me creo yo que sean más dignas que las formas de matanza tradicionales en las que había público y reconocimiento al bicho que había vivido con la familia durante largos meses. Una ley para un bicho X super humana y calurosa, ja. Legislar es de aristócratas y burgueses que tienen servicio; el pueblo y la familia convive y se mancha las manos de lo que toca.

  15. At.

    Me gusta esa última idea del comentario anterior; una muerte aséptica no es lo mismo que una muerte digna. Por poner un símil cinematográfico, la muerte de Sol en Soylent Green es un esperpento de lo que ahora queremos dar a los animales y a los seres humanos. No hay dignidad en ella; sólo pulcritud. No me viene ahora ejemplo mejor, pero la muerte de William Wallace en Braveheart es mucho más digna, por sucia y pretendidamente humillante que sea.

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