¿Libertad de expresión hasta las últimas consecuencias?

Hace unas semanas leía en algún medio digital, probablemente el País, el cierre de la librería Europa, sita en Barcelona.

Esta librería, se dedicaba, principalmente, a la publicación y difusión de obras de manifiesto contenido nacionalsocialista, nazi.

Sin entrar en valorar las ideologías de extrema derecha, allá cada uno con su ética y su conciencia, sí he de defender, porque creo en ella, la libertad de obra, y el derecho de cada uno a decir lo que buenamente pueda, o quiera.

Sí entiendo como delito la incitación, pero no el enaltecimiento.

Es decir, si yo (un yo general) opino que el holocausto no fue tal, ¿Por qué no voy a tener derecho a manifestarlo, y a argumentar mis palabras de la manera que crea oportuna? Si yo creo que los judíos, o los católicos, o los budistas, o los caucásicos, o los negros, son los culpables, como religión o raza, de determinados problemas históricos, ¿Por qué no hacerlo público?

¿Por qué esa doble vara de medir? ¿Por qué sí está bien visto atacar (verbalmente, ideológicamente)  a ciertos pueblos, pero no a otros? ¿Por qué, si todos tenemos algún tipo de prejuicio, condenamos a quienes muestren los suyos, si no son políticamente correctos?

Leí hace años el Mein Kampf, y no voy por ahí matando hebreos, ni considero que existan razas de valor superior. ¿Por qué prohibir determinados libros? Cuanto más amplio y contrastado, y diferente sea el abanico de lo que aprendas, más amplio será el abanico de lo que comprendas.

Libertad de expresión sí, hasta las últimas consecuencias, de lectura, de cultura, de creación, de opinión. Sobre todo. Para todos.

¿Qué creen ustedes?

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18 comentarios

Archivado bajo Opinión, Política

18 Respuestas a “¿Libertad de expresión hasta las últimas consecuencias?

  1. At.

    ¡Totalmente de acuerdo!

  2. Hola: no soy original pero no puedo estar más de acuerdo con este post.

  3. Yo estoy de acuerdo.

    No me parece bien que no se deje difundir ese tipo de obras y otras si.
    Aunque sepamos 100% que es falso, tenemos que dejar al que se lo cree que lo exprese, al igual que al que cree en Ovnis se le deja escribir sobre ello.

  4. Entiendo que la libertad de expresión es un valor que hay que defender, pero considero que el tema puede ser peligroso, o nocivo, en ocasiones. La realización de ciertas afirmaciones gratuitas, sin tener una base demostrable, puede perjudicar, al influir en otra gente, a pueblos o razas frente a cómo son vistas en la sociedad. Un difamador… ¿debe ser protegido por su libertad de expresión?

  5. ciberneticaeterna

    Sr. Wah Wah, primero agradecer que me haya dejado por aquí sus opiniones, un honor, pero como lo cortés no quita lo valiente le diré:

    Estoy harta de que ser políticamente correcto sea la tónica predominante, de que las mujeres se enfaden por sexismo, de que los gays se enojen por homofobia, de que los no-caucásicos nos acusen de racistas, de que la Iglesia se queje de persecución de credo…

    Una opinión es una opinión, y creo absolutamente en la libertad de poder darla, el que se ofenda por ello tiene un problema.

    Ahora bien, la opinión no debe ser insulto ni mofa, y para ello existen delitos contra el honor, difamación, etc, y entonces, si tan considerable ha sido el agravio, que denuncien, y si es de ley, la justicia, que condene.

  6. La censura previa es propio del autoritarismo más restrictivo. Si hay una canción, libro o película que ataque a determinada persona o colectivo, los juzgados están para algo.

  7. Comprendo que el tema sea algo polémico, porque es fácil encontrar algunas ideas como “peligrosas” o “de influencia negativa”, bien sea por su concepción histórica, social, popular o incluso política… Pero es un error poner ahí los tapones. Las ideas son ideas, y es lícito que todas puedan ser expresadas.

    Estoy, una vez más, de acuerdo con usted, señorita, y con la mayoría de las voces que se han alzado por aquí: son las palabras que atacan las que deben ser reprimidas, en caso de ser objeto de denuncia, no las que argumentan.

  8. Luis

    (En mi opinión), el asunto está entre la libertad para escribir y publicar lo que pensemos, y el uso (y abuso), del poder al utilizar dichas ideas partiendo de un análisis interesado, de dichos pensamientos.

    Veracidad versus libertad absoluta para tergiversar las ideas según intereses egoístas, por saber que según quien, y a través de qué medio, lo difunda podrá influenciar…

    Es decir, la idea sin digerir que hace ver a grupos de personas que puede haber una situación distinta y deseable, muy bien… Sin embargo, engañar con el fin de generar la falsa sensación de una situación distinta/mejor, pero falsa… con el fin de dirigir a las masas. ¿?

    Claro que siempre está aquel para quien todo vale con el fin de lograr sus metas.

  9. At.

    Voy a escribir algo más, que mi comentario anterior fue algo escaso. 😛

    Luis, tu comentario es un tanto críptico.

    Creo que los neonazis, en particular, no son precisamente un poder mediático capaz de manipular a las masas. Sin embargo, y siguiendo en ese ejemplo particular, que el negacionismo sea delito como lo es en algunos países hace un flaco favor al sionismo. Ya no sólo por ser clarísimamente una ley prevaricadora (uno puede decir lo que quiera de muchísimos hechos históricos, pero precisamente ése es tabú y opinar públicamente es delito – ¡Opinar!), sino porque si algo muestra la historia del ser humano es que hablar y discutir racionalmente une, filtra, depura y mejora a la humanidad.

    Toda la ciencia, por ejemplo, se basa en dudar de todo, discutir hasta la saciedad, agotar todo argumento. Mucha de la historia es falsa precisamente por haberse instituido visiones ortodoxas, endogámicas, rancias, y parciales. Jerjes en 300 – lo siento por citar esta película, pero me vi forzado a verla recientemente – amenaza a Leónidas con borrar a Esparta entera de la historia. Obviamente no lo consiguió, pero en muchas ocasiones esto ha ocurrido. Las visiones oficiales, lo políticamente correcto, la prohibición de la disidencia son cosas que generalmente entendemos como malas.

    Por supuesto, la ciencia tiene algo que otras ramas del saber – economía, historia, política – adolecen: la capacidad de realizar experimentos más o menos sencillos que aislen hipótesis y las sometan a escrutinio más allá de toda duda. Pero la dificultad, o el coste, de experimentar, no deberían ser sinónimos de maldad, sino de valor y sacrificio…

    Hay quien se atreve a decir que la cultura es un ente que vaga por nuestras cabezas, transmitiéndose por nuestras charlas, libros, películas y canciones, cambiando y evolucionando a cada salto. Sus genes son los memes – buscad información sobre memética. ¿Qué sería de nosotros si alguien hubiera prohibido las mutaciones? Sí, la gente no moriría de cáncer, pero no hubiéramos pasado de organismos unicelulares. Si ahora pudiéramos parar la evolución natural del ser humano probablemente todo el mundo estaría a favor. Seríamos dueños de nuestro destino, dirían. Podríamos generar seres humanos perfectos: más fuertes, más inteligentes, más altos y sexys. Pero nos estaríamos perdiendo cosas más allá de nuestra imaginación, por un absurdo y realmente patético afán de control. ¿Quién puede ser capaz de elegir siempre la mejor opción, considerando sus últimas consecuencias? Una pista:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Exterminaci%C3%B3n_de_gorriones_en_China

  10. Considero que cualquier idea, por muy bárbara que ésta sea y por poco que nos guste, si es expresada dentro de los límites de la legalidad vigente, cuenta con todo el derecho a ser difundida. Limitar este derecho, según qué cosas, es pretender regular el pensamiento de la población y pretender causar una pérdida de derechos que ninguno de nosotros deberíamos aceptar.

    Es evidente que los extremos no son buenos; ningún extremo lo es. Sin embargo, quien se sienta ofendido o herido ante cualquier idea libremente expresada, sabe que, en una sociedad de derechos y libertades como la nuestra, sus derechos están salvaguardados a través de la administración de justicia, a la que se puede recurrir siempre que sea preciso.

    Coincido con comentaristas anteriores en sus opiniones.

  11. a lo mejor vendían la “Carta a un joven español” de José Mari.

  12. ciberneticaeterna

    Seguramente, Pablo, vendieran el libro del ex-presidente, pero acaso el Sr. Aznar no tiene derecho a escribir lo que considere oportuno?
    Quien quiera leerlo que lo haga, quien no quiera que no lo lea.

  13. Estoy en total desacuerdo…

    Por un lado, parece que la libertad de expresión es un derecho irrenunciable y, sin embargo, siempre que hablamos de derechos se nos olvida mencionar las obligaciones que a ellos van esencialmente ligadas.

    Para que un derecho sea tal, es necesario que yo adquiera hacia los otros y los otros hacia mí una serie de obligaciones. Pongamos, por ejemplo, el derecho a la vida. Para que ese derecho pueda darse, hemos de adscribirnos todos a la obligación de no matar. Si esto no ocurre, el derecho quedara tan solo sobre el papel.

    Lo mismo pasa con la libertad de expresión. Su límite está siempre en la vulneración de las obligaciones que garantizan la libertad de los otros. Así está, además, recogido en la constitución española, donde se explicitan los casos en los que el derecho a la libre expresión debe ser suspendido (difamación, calumnia, apología de la delincuencia y el terrorismo…)

    No he leido los libros de esta librería pero no puedo por más que sospechar que muchos de ellos tenían contenidos no solo vulneradores de los derechos fundamentales a los que se adscribe España, sino también ilegales.

    El mero hecho de ser ilegales es justificante suficiente como para cerrar la librería, nos parezca bien o mal es la ley. Además su contenido vulneraba los derechos humanos y hacían apología de la violencia.

    Si dejaramos una total libertad de expresión, hasta sus últimas consecuencias y, haciendo regla de tres, deberíamos soltar a Otegi y a todos aquellos juzgados por enaltecimiento y apología del terrorismo y deberíamos legalizar de nuevo a Batasuna, al fin y al cabo, solo hacían uso de su libertad de expresión.

  14. At.

    Shalok,

    Primero, creo que lo que ponga en la Constitución Española es un argumento legal, pero que hemos entendido que discutimos la moralidad del cierre, no su legalidad (digo yo que será legal, lo han hecho personas que saben bastante más de leyes que nosotros). Pero ya que sacas el tema, vamos a lo legal…

    Segundo, dice la Constitución que éstos son (siempre según gúguel) los derechos fundamentales:

    Del 15-21:
    Derecho a la vida.
    Libertad ideológica y religiosa.
    Derecho a la libertad personal.
    Derecho a la intimidad. Inviolabilidad del domicilio.
    Libertad de residencia y circulación.
    Libertad de expresión
    Derecho de reunión .
    Del 22-29:
    Derecho de asociación.
    Derecho de participación en los asuntos jurídicos.
    Protección judicial de los derechos.
    Principio de legalidad penal y Trabajo remunerado para los reclusos.
    Prohibición de los Tribunales de Honor.
    Libertad de enseñanza, Derecho a la educación y Autonomía universitaria.
    Libertad de sindicación y Derecho a la huelga.
    Derecho de petición.

    Así de reojo lo único que me parece que puede vulnerar el derecho a la libertad de expresión de un individuo, el el derecho a la intimidad del otro. Me parece normal, que siendo estos los derechos fundamentales, a priori tengan prevalencia sobre otros. Si luego un juez decide que una publicación delinque porque hace apología del terrorismo, y por ello pone en peligro el derecho a la vida de otros, entonces me parece bien que se secuestre la publicación concreta. Pero cerrar una librería entera porque parte de sus contenidos sean delictivos, para prevenir que delinca más, me parece salvaje. No encerramos a los asesinos para que no lo hagan más, sino porque lo han hecho. No se puede condenar a alguien por cosas que aún no ha hecho.

    Tercero, y más general e importante: Dices que un derecho tiene esencialmente ligadas una serie de obligaciones. ¡No puede ser más falso! Precisamente, un derecho fundamental lo es porque es incondicional y universal; nadie pierde su derecho a la vida por matar – al menos su derecho natural, otra cosa es su derecho legal en China o Estados Unidos, claro. Definir un derecho de forma negativa es pernicioso, decir que la libertad de uno acaba donde empieza la de los demás es confrontar por confrontar; la mayoría de las libertades no restringen las de otros, por lo que decir esto es demagógico – es insinuar que es un juego de suma cero, donde para que uno gane otro ha de perder.

  15. No, no Ati, tienes una facilidad para terjiversar…

    1. No hablo de legalidad, lo dejo bien claro. Al menos no se reduce a ello. Hablo de la vulneracion del derecho a ser considerado igual de digno que el resto del mundo.

    2. respecto a las obligaciones, de nuevo cambias el sentido de mis palabras. Para que tu tengas derecho a la vida, el resto tenemos que contraer la obligacion de no matarte. Y si no lo hicieramos deberiamos ser obligados si se quiere preservar tu derecho.

    3. La ideologia de estas publicaciones tiende a hacer apologia de la violencia, de modo mas o menos explicito.

    4. Vulneran sistematicamente derechos fundamentales. No solo restandole una dignidad inalienable a otras personas, se hacen. Agresiones verbales, se calumnia, se desinforma…

    5. Cuando alguien comete un delito se le castiga por ello. Si vendes drogas vas a la carcel, puedes afirmar que no solo vendias drogas, que vendias mas cosas, pero lo cierto es que hacias algo malo. No veo accion ilegitima ni inmoral en el cierre de la libreria.

  16. At.

    Joder, dos comentarios largos borrados. Alex, haz algo para que si alguien se olvida de poner el nombre no le borre el comentario entero…

    Es la tercera vez que lo explico, así que seré breve. Los dos errores gordos de tu réplica:

    1) Uno no tiene derecho a la vida porque otros no le maten. Hay estados que consideran que los asesinos no tienen derecho a la vida y sin embargo no matan a todos. Por otra parte, hay quien opina – como yo, por ejemplo – que todo asesinado también tenía derecho a la vida. Si tú obligas a que no te maten, no obtienes un derecho a la vida, sino una necesidad lógica de no ser asesinado. No es para nada lo mismo.

    2) Siguiendo las mismas líneas, uno tiene derecho a la dignidad. Y no la pierde un judío porque un nazi le considere indigno. Claro que para tí al parecer no existe el derecho a la dignidad sino el “derecho a ser considerado [igual de] digno”, que no es lo mismo. Estás confundiendo dignidad con discriminación.

    Con respecto a calumnias y tal, son delitos perseguibles, pero, de nuevo, has de castigar los cometidos, no impedir que se cometan a través de recortar libertades fundamentales (obviamente, la libertad de matar al prójimo no es fundamental, pero la de expresión sí)

  17. ciberneticaeterna

    Señor At, coma usted rabos de pasa para que no se le olvide escribir su nombre. 😛
    En otro orden de cosas, estoy de acuerdo con su exposición.

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