Nietzsche, ¿Por qué somos del Atleti?

Nietzsche sería del Atleti.

¿En serio?

Sí, en serio. Como Alatriste, pero ese es otro tema.

No esperéis el enésimo bombardeo de tópicos. Ese que encontráis a precio de saldo y siempre compráis. El de los ricos y los pobres. El de los pupas. El del señorío y la superioridad moral.

Todo esto es más fácil. Viene de antes.

Al grano. Partamos de la base: Nietzsche y su análisis de la tragedia.  La griega, no hay otra. -Ahora es el momento. Trago largo a lo que esté bebiendo-  Por un lado, la concepción apolínea de la vida. Enfrente, Dionisos. Dos mascaras desde la que mirar y ser mirado.

Apolo es el orden, lo templado, lo racional. Apolo es el Real Madrid, qué coño. El equipo acostumbrado a lo bueno. A la vie en rose, perpetua. Sin sobresaltos. Ritmo de crucero. Sopor. Es la empollona que está buena, viste de marca y lee el Cosmopolitan. Esa que, on the record, nunca te trató mal porque que siempre supo  invertir la carga de la prueba.

Enfrente, Dionisos. Caos, exceso. Lo irracional. El instinto. Es esa chica en cursiva, tipografía femme fatale. Esa que te va a hacer daño y la ves venir. Quieres que venga. El puto escorpión de la fábula. ¿Qué coño es la vida si no vas a cruzar ese río? La sublimación en la ejecución, no en el resultado. En el viaje y no en el destino.

¿Habéis dicho sí alguna vez a un solo placer? Oh amigos míos, entonces dijisteis sí
también a todo dolor. Todas las cosas están encadenadas, trabadas, enamoradas, –
-¿habéis querido en alguna ocasión dos veces una sola vez, habéis dicho en alguna oca-
sión «¡tú me agradas, felicidad! ¡Sus! ¡Instante!»588 ¡Entonces quisisteis que todo vuelva!
– todo de nuevo, todo eterno, todo encadenado, trabado, enamorado, oh, entonces amas-
teis el mundo, –
– vosotros eternos, amadlo eternamente y para siempre: y también al dolor decidle: ¡pa-
sa, pero vuelve! Pues todo placer quiere – ¡eternidad!

“La canción del noctámbulo” Así habló Zaratustra.

El Atlético dice sí al mundo como un fenómeno estético. Se regocija – ¿en parte? – en la destrucción y el sufrimiento que produce, incluyendo el suyo propio. El sufrimiento no como virtud. No como pupismo, sino como parte necesaria, ineludible: “No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada”. Punto.

El sábado volvimos a asomarnos a ese abismo tan nuestro. Esa cesta enmarañada de impotencia y exaltación de lo trágico. A la mañana siguiente, miles de niños no podían resistir el impulso de ponerse la camiseta de su equipo. Son jóvenes, pero la transmisión de lo sentimental siempre viaja más rápido. Siempre empapa antes. Y sin entenderlo, – intuición-  lo entienden: han aceptado su amor fati. Nietzsche, probablemente, diría que han transformado todo “fue” en un “así lo quise”. En efecto, pronto sabrán que, al dar un rotundo a un instante de nuestra vida – Ese momento especial. Ese Hamburgo. Esa media hora del 19 de mayo en Barcelona – se tiene que decir igualmente sí a todos los instantes previos, a la totalidad de nuestra vida. Eterno retorno.

Ser del Atleti es enfrentar el abismo, saber que está ahí porque se ha estado. Porque se ha vivido. Sí, esa, jodida sensación. Ese balanceo. El madridista no ha sentido el escalofrío.

Nunca ha tenido que asomarse.

¿Tienen algo que objetar?



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10 comentarios

Archivado bajo Actualidad, Fútbol, Filosofía, Opinión

10 Respuestas a “Nietzsche, ¿Por qué somos del Atleti?

  1. Fernando J.

    Hola,
    El artículo está muy bien, para que engañarnos, pero no todo lo del Atlético se debe centrar en el fatalismo, o que la historia es así. Quizás, los primeros que deberían cambiar esos designios, tendrían que ser los aficionados. Por lo escrito en el post, todo se resume en un “es que es así, y que le vamos a hacer”.

    Para empezar a cambiar, lo fundamental es no compararse con nadie. Esa manía tan centralista o “vecinal” de compararse con el Madrid. El Madrid es un mundo aparte, hasta este año, llevaba un par de ellos solo fijándose en el Barcelona. Este año, ha cambiado la dinámica, y ahí está, teniendo a tiro todas las competiciones.

    Pues el Atlético, debe hacer lo mismo. Que quiere ser y cual es el camino para conseguirlo. Pero eso no lo conseguirán, si solo se centran en el camino y consideren ese camino, un pedregal.

    Un saludo.

    PD: Que conste que a mí el Atlético, no me importa mucho. Lo considero al nivel del Deportivo, Valencia o Mallorca, equipos que ganan algo cada 15 años.

  2. Jajaja, algo parecido nos pasa a los béticos también xD

  3. ciberneticaeterna

    Fernando, el Atlético de Madrid tiene una historia, que no tiene ni Valencia, ni Mallorca, ni Deportivo.

    Puede compararlo quizá con el Athletic de Bilbao, que fue un grande durante muchos años.

  4. vaquilla76

    Es cierto que por historia y por masa social,el Atlético puede ser el tercer club de España. No obstante, el fútbol y la historia deben escribirse dia a dia, año a año y hace ya muchos años que clubes más modestos en cuanto a masa social y presupuesto le han comido la tostada al Atlético y año a año le pelean y superan el sitio en la clasificación. 2 títulos cada 15 años es un pobre bagaje para este club que a pesar de todo vende verano tras verano la milonga de pelear por cuantos títulos compite. Señores atléticos: Cíñanse a la realidad que no es otra que la de un club que su misión debe ser entrar en Europa y dejen de sonrojar a su gran afición soñando con quimeras… No olviden nunca cual es su situación actual y no abandonen la realidad

  5. “Ser del Atleti es enfrentar el abismo, saber que está ahí porque se ha estado. Porque se ha vivido. Sí, esa, jodida sensación. Ese balanceo. El madridista no ha sentido el escalofrío.”

    No estoy de acuerdo con esto. Es una cuestión de magnitudes, el “abismo” del Madrid es otro. Los miedos, los temores, son otros. La escala es diferente, pero la “jodida sensación” es similar.

  6. KaRTeR

    Gran artículo, algo diferente por fin 🙂

  7. No creo que a Nietzsche le gustara el fútbol y seguro que no sería del Atleti. Un equipo ramplón y conformista al que le sobra con ser noveno. ¿El abismo? El abismo se siente en segunda B, cuando ni la femme fatale ni la chica del Cosmopolitan te hacen ni puta caso. En segunda B te toca mamar cada semana y no tenemos corona pretendiente que nos caliente el palco.

    Y el texto lo podría haber escrito un madridista. El Atleti es de Pirámides y por allí se viste con vaqueros y camisetas.

  8. Gran texto. Lástima que nunca sepamos los verdaderos gustos futbolísticos de Nietzsche, pero yo me quedo con tu versión, sin duda. Y también me quedo con las ganas de descubrir por qué Alatriste era altético ^_^

  9. No se, lo veo mas un equipo de 2ª o en un Levante o un Mayorca… . Si lo que buscas es un equipo que tenga historia.. ¿Real Unión Club o CE Europa no se parecen mas? Aun asi lo del abismo esta bien hilado, pero ¿donde queda el eterno retorno y el superhombre?

  10. ciberneticaeterna

    Para Kade: Evidentemente, todos enfrentamos abismos. Pero unos lo son más que otros. Cuando aquí hablo de “abismo” -aparte de utilizar nomenclatura nietzscheniana, que de eso se trataba- intento remarcar la idea de profundidad. La distancia entre lo máximo y lo mínimo. No hay color (creo) tanto en términos absolutos como relativos entre la caída desde la cima de un doblete al suelo de dos años en segunda que entre ser campeón de Europa y quedar cuartos en Liga. En este caso, abismo no equivale a fracaso. Entran en juego muchas más variables.

    Gracias por el comentario.

    Para PabloMMCa: Confundes, en mi opinión, dos conceptos: “Club” y “equipo”. Puede que el equipo, hoy por hoy, sea ramplón y conformista. No lo discuto. El concepto Club incluye más cosas y en eso sí que no puedo darte la razón. No parece muy justo que, de una trayectoria de más de 100 años te bases en los últimos 20 para emitir un juicio de valor como ése.

    La relación entre ir en vaqueros y camiseta y ser un Club u otro, la verdad, no termino de verla. Circunscribir un Club a un barrio, tampoco.

    Para Einger: Lo de la historia, supongo que es una broma. En cuanto a lo del eterno retorno, creo que ya lo explico en la entrada refiriéndome a los niños, el amor fati… etc. Respecto a lo del superhombre, si que es cierto que no he pasado por temas de longitud, pero paso ahora. El superhombre en Nietzsche se caracteriza, entre otras cosas, por dejarse llevar por sus pasiones y sentimientos frente a la contención clásica de los racionalistas (pienso en Descartes, por ejemplo). Si excavamos más aún en la historia como hizo él, llegaríamos a las raíces del asunto: Sócrates y Platón. El superhombre nietzscheniano se contrapone al hombre racional. Cuando escoges un equipo de fútbol ¿no es acaso lo más racional escoger al que más títulos ha ganado -R. Madrid- o al que mejor juega al fútbol -Barcelona-?

    Según Kaufman, en su “Nietzsche, Filósofo, psicólogo, anticristo” (1956) el superhombre es aquel “que ha sometido su naturaleza animal, ha organizado el caos de las pasiones, ha sublimado sus impulsos y ha dado estilo a su propio carácter…” Pues eso. 😉

    ¡A mandar!

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