Londres a golpe de cañón.

En pleno centro de Londres, en la entrada de la afamada Downing Street, hay una o dos personas sujetando un rifle automático. O semiautomático, no sé demasiado de armas. Es por nuestra seguridad. ¿De verdad alguien se siente más seguro en un mundo así? Un mundo en el que hay una metralleta permanentemente anclada en mitad de Whitehall, una de las calles más turísticas de Londres.

No quiero que las armas se puedan considerar necesarias, en ninguna circunstancia. No quiero legitimar su fabricación, que alguien haga negocio, legal o ilegal, con objetos que sirven para matar. ¿Para esto llevamos millones de años de evolución en este planeta? ¿Para poner un cañón cargado en mitad de una gran ciudad?

Vayamos un poco más al Este. Sólo un poco, unas seis paradas de metro. En las salas de la Torre Blanca, la principal de la Torre de Londres, encontramos unos pocos retazos de los últimos siglos de esa supuesta evolución nuestra. Cómo pasamos de las espadas a los fusiles. Cuándo dejamos atrás los morteros y los cañones de los barcos. Cómo nos protegíamos con armaduras y cotas de mallas antes de que llegara el kevlar.

Evolucionamos para matarnos mejor. Para que lo que sujetan las manos de ese policía en pleno centro de Londres sea una metralleta y no una ballesta.

Y a usted, ¿un arma le inspira seguridad?

Cruce de Whitehall con Downing Street

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8 comentarios

Archivado bajo Firmas, Opinión

8 Respuestas a “Londres a golpe de cañón.

  1. NeilYoung1980

    En Londres sì, en Lima salgo corriendo 🙂

  2. Un mundo sin armas es imposible. Quizás en un planeta donde la especie dominante sea cándida y bondadosa, sí, pero en la tierra, donde buenos e hijos de puta están practicamente empatados, a veces es necesario utilizar la pistola para que otros no te corten la cabeza.

  3. Es muy bonito lo que planteas, pero imposible. Siempre habrá alguien que empuñe un arma, igual que siempre habrá quien se salte la ley.

  4. ainhop

    Depende del contexto. La primera vez que fui a Bilbao, que tenía algo así como 10 años, me alegré de que hubiera tantas a la vista (yo no tenía npi de qué era aquello del terrorismo, pero mejor por si acaso) pero cuando fui a México DF, pasados los 20 y con una delegación oficial y un montón de ‘lujos’ a la vista (ordenador portátil, cámara de fotos, cámara de vídeo…. todo por el trabajo), sabía que cualquiera (repito, cualquiera) podía intentar quitarme hasta el reloj (de 20euros) empuñando una cosa de aquellas.

    Coincidió que en esa visita nos pilló una manifestación en recuerdo a las víctimas universitarias de octubre, y los propios policías nos recordaban que era mejor evitar todo el tinglado que se iba a formar. que dispararían al tuntún tanto los manifestantes como los propios agentes de seguridad. me sorprendió mucho.

    Luego, en un paseo en Buenos Aires, me amenazaron “por ser española y estar hecha de plata” (así, tal cual) y los amigos que vivían allí me recordaban cada día que los atracos y los robos estaban a la orden del día porque era más barata una pistola que una baguette en según qué zonas.

    mi conclusión: en algunos sitios parece que las armas te protegen y en otro sitio parece que te dejan a tu propia suerte y el humor de quien la empuñe. Coincido con los demás en que siempre habrá, y no precisamente para buenos usos, porque la clave está en eso: en que lo que la persona que la tenga coincida en qué es un buen uso.

  5. A mí me producen un efecto parecido a las cámaras de seguridad que también invaden el Reino Unido, sé que coartan mi libertad y que tal vez no deberían estar ahí, pero me dan una sensación de seguridad, no sé si del todo justificada. Las armas quizá sean demasiado intimidatorias pero quiero pensar que nunca irán dirigidas hacia mí, aunque haya antecedentes en un pasado no muy lejano nada tranquilizantes: http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Charles_de_Menezes

  6. ciberneticaeterna

    Gracias a todos por sus comentarios.

    Lo que expreso es un mero deseo, no un postulado político-militar. Coincido con pablommca, Gonsaulo y ainhop en que seguramente sea algo naíf pensar que un mundo desarmado es posible, pero déjenme que lo imagine y lo demande en ocasiones…

    Para mí, Vito, tan sólo por lo que significa de manera sintomática, la visión de un arma siempre me incomoda. Aceptar que están por mi seguridad me lleva a pensar que alguien estima posible un escenario en el que un disparo contra otro ser humano nos termine salvando…

    Y aceptar que, como dice pablommca, buenos e hijos de puta están prácticamente empatados, me resulta del todo desolador.

  7. Seguridad no sé pero con un AK-47 en las manos sientes una extraña sensación de poder.

  8. Buen artículo.

    En el fondo todo se reduce a al eterno dilema Seguridad/Libertad. Soy de los que piensa que el primero es un concepto relativo y el segundo un concepto absoluto. O eres libre o no lo eres. La introducción de “grises” vacía de contenido el concepto. La seguridad, en tanto en cuanto es, en gran medida, una sensación subjetiva, siempre admitirá gradaciones y, por tanto, manipulaciones externas.

    Ante la duda, prefiero tener la libertad para sentirme inseguro.

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