Archivo mensual: septiembre 2011

En campaña.

Hace ya años, muchos más de los que quisiera, en la añorada etapa universitaria, trabajé, para tener un dinero con el que sufragar gastos extras, durante prácticamente un año, de comercial.

Ese trabajo, en esa empresa (la llamaría secta), comenzaba siempre (un intervalo temporal cercano a la hora) con diferentes charlas motivacionales.

No diré que todo aquello me pareciera estúpido, que me lo parecía, pero, de aquellas arengas, sí valoré una frase, a la que concedí cierta trascendencia: “No hables nunca mal de la competencia”.

Hablar mal del contrario, del “enemigo”, ante un auditorio “más o menos” neutral, genera desconfianza, y entorpece, bastante, la labor de venta. Es una premisa del buen comercial, “Si me crees, me compras”.

¿Por qué cuento todo esto? Porque la política es un acto comercial como otro cualquiera. Porque estos señores que nos colocan en los carteles electorales, en las televisiones en horarios de máxima audiencia, son los productos estrella de cada partido electo.

¿Y qué hacen sus “comerciales”? Echar por tierra cualquier iniciativa, decisión u opinión del oponente. Error. Craso error.

Con estas técnicas enferveces a las masas que te hubieran votado de cualquier manera, aquellos ciudadanos fieles, ciegos y sordos, que hacen de la política un acto de fe, dejando el intelecto fuera, pero desmotivas, o incluso ofendes, a quienes son más reflexivos a la hora de ejercer con su responsabilidad ciudadana.

Todos criticando a todos, el “tú más” que tanto molesta, es en mi opinión, parte del detonante (además de los consabidos escándalos económicos que aunque punibles, legal y éticamente,  son difícilmente evitables) de este clima subversivo, de esta intolerancia hacia un estamento malo, pero necesario, que amenaza, en algún momento, con romper la “tranquilidad”, como pudo suceder en Grecia.

Señores políticos, empieza la campaña, vendrán los insultos, las falsas promesas, desprestigiar al rival, no reconocer más mérito que el propio, hablar de las mentiras ajenas, y mientras, cada vez más ciudadanos, nos iremos quedando fuera. La política de este país, no nos interesa.

¿Y usted, qué piensa?

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Archivado bajo Actualidad, Opinión, Política

Then… nothing happens.

Después de una noche de insomnio, y con el cerebro aún medio dormido, intento, sin demasiado éxito, ordenar adecuadamente las palabras, para que formen un texto aceptable con el que “inaugurar temporada”.

Son dos meses los que este blog lleva hibernando, dos meses que son como dos años, ¿Qué cómo dos años? ¡Como dos siglos! El tiempo es relativo, la distancia es relativa, tu amor es relativo, incluso mis lágrimas lo son.

Ahora he hecho propósito de enmienda. No volver a caer (bucle infinito) en los mismos errores, dar un paso al frente, con la valentía que no me caracteriza y decir: “Márchate, yo me quedo.”

El miedo es la única sensación que supera, o al menos iguala, la intensidad del sexo. Quizá el dolor también, en grado extremo. Santísima Trinidad de los sentidos: miedo, sexo, dolor… Como un filme de Kubrick, con remake de Von Trier, rodado en falso blanco y negro.

Divago, me pierdo, no entiendes, no aceptas, no empatizas, lo sé.

Trato de llegar a ti sin saber, sin tener la más remota idea de cuál es el camino más corto. La línea recta. Mentira. Puede que sí entre puntos. Yo no soy un punto. Tú tampoco.

Me castigo, el cilicio imaginario autoimpuesto aprieta cada vez más mis muslos. Sangre fresca derramada sin ningún miramiento. Sentimiento de culpa, sentimiento cristiano. Lo dijo Nietzsche, y era un tipo sabio,  y loco, luego dos veces sabio.

Termina, ve terminando, a nadie le importa, y hay que ser discreta, y no llorar a los cuatro vientos, ni gritar la rabia contenida de nuestros, cada vez más numerosos, desencuentros.

Me cuesta separar mis manos del teclado, necesito vomitar, pero no puedo, no debo hacerlo. Sin nombres, sin alusiones, sin recuerdos, aséptico, completamente aséptico.

Releo los “quiero y no puedo” que tan desordenadamente he expuesto, y soy consciente de que no es un buen post, que no tendría que publicarlo, y que mi blog, en el futuro, será mucho más neutro.

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