Archivo mensual: noviembre 2016

El discreto encanto del desengaño.

Mi vida, en esta última semana, ha dado un giro que, aunque esperado, me ha pillado a traspiés.

En apenas siete días he intrepretado (o sufrido pero no quiero parecer dramática, que a una, los años, la van volviendo más calmada) un cambio constante de roles que me ha dejado tan perpleja como aturdida. He sido, por unas horas, la villana más cruel que pudiera encontrar Marvel, (qué papeles tan agradecidos) para, a continuación, convertirme en un ser desvalido, frágil y necesitado. Como yo en esos registros no me sé desenvolver demasiado bien, rápidamente me he quitado el traje de sufridora del Un, Dos, Tres y me he colocado el que tenía más a mano, el de Luz Casal en “No me importa nada”.

No sé si realmente todos ellos son disfraces o quizá, lo más probable, no sean más que recónditas aristas de mi subconsciente, reprimidas (Freud sonríe) durante algunos años por un “yo” superior, al que no hay que confundir con el super hombre, o en este caso, super mujer que Nietzsche pretendía “hacer” de todos nosotros y del que yo estoy a años luz a estas alturas de la película.

He engañado, me han engañado, se han desengañado y me han desengañado. Merecida tengo mi parte. Y, supongo, que reconocerlo es el primer paso.

El segundo enmendar mi error si se puede, si no es demasiado tarde. Como diría mi abuela en el pecado tengo la penitencia. Y nadie dijo que fuera a ser fácil.

Feliz fin de semana.

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