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Follando, que es gerundio.

 

¿Qué es una relación tóxica? ¿Quiénes determinan los parámetros bajo los que un “amor” ha de considerarse dañino, perjudicial? ¿Alguien puede afirmar que querer y que te quieran es un acto simple, sencillo, que no duele ni hiere?

Parejas convencionales, abiertas, sadomasoquitas, poliamorosas… ¿Se atreven ustedes a decirme dónde está el límite de lo mentalmente (o sentimentalmente) saludable?

¿Vale todo en el sexo? ¿Cualquier “práctica” siempre que ésta sea consentida por las partes?

Como toda persona de bien, o de mal, tengo mis prejuicios hacia según qué tipo de “amores”,  establecidas limitaciones, físicas y mentales, a la hora de explorar cuerpos ajenos o de dejar que hagan lo propio con el mío. No son límites estrictos, han variado a lo largo de los años, de la experiencia y de la propia pareja, pero haberlos haylos.

¿Mis límites han de ser necesariamente los mismos que los suyos? ¿En qué momento una afición, un gusto concreto en los asuntos de cama se convierte en una perversión?

Todos, (no seré tan osada), casi todos tenemos nuestro lado oscuro, que jamás osaríamos confesar en público. ¿Por qué? ¿Cuál es nuestro miedo?

No sé si les servirá de algo pero a mí, a cada año que cumplo, me da menos pudor hablar de qué siente mi coño y más explicar qué es lo que yo realmente pienso.

Eternamente agradecida si respondieran a alguna de las preguntas que planteo.

 

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Vuelta a los orígenes.

 

Llevo tanto tiempo sin escribir aquí que casi había olvidado cómo hacerlo.

La nostalgia te acaba arrastrando una y otra vez a la misma orilla, al mismo punto en el que una vez, antes de partir, dijiste adiós.

Y ha cambiado todo tan poco…

El mundo sigue siendo ese lugar extraño y complejo capaz de albergar la belleza más exquisita para regocigarse después en la maldad más absoluta. Una locura en la que unos, mejor que otros, sobrevivimos, disfrutamos, reímos y muchas de las veces sufrimos.

Observo, casi desde fuera, como si de un viaje astral se tratara, cómo unos hablan de lo que ha sucedido en Grecia (ese miedo atroz a lo desconocido, aunque lo conocido te mantenga a duras penas sobre un solo pie al borde de un precipicio) para saber si aquí, en España, habrá que votar a ese señor de coleta que promete cambiar lo que en realidad nadie (del lobby político, incluidos ellos) quiere que cambie y me asombra aún que haya en el “pueblo” llano, o no tan llano, resquicios de Fe para con un sistema que es de por sí un fraude.

Los corruptos siguen llenando sus arcas, a costa del sudor de la frente de otros, porque ellos llevan la suya muy alta, que no existe juez, que no justicia, que les obligue a agacharlas.

Los musulmanes radicales a su guerra santa, dejando regueros de sangre en nombre de un profeta, Mahoma, al que no podemos atrevernos a ponerle cara. Nacer para matar, nacer para rezar, nacer para llorar… si esto es la religión, no puedo más que sentirme afortunada de ser atea.

La crisis del Ébola, que sólo importa si la tenemos cerca…

Los inmigrantes en patera…

Israel y Palestina…

 

Como ven, he vuelto, con el optimismo que me caracteriza y mi bondadosa visión sobre aquello que nos rodea, pero no se preocupen, sonrío habitualmente y soy feliz un ratito todos los días.

 

¿Cómo les ha ido a ustedes en mi ausencia?

 

 

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Retorno.

Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que escribí aquí. Y una siempre acaba echando de menos los viejos rincones que me cobijaron tantas veces.

Quizá esta apatía sea consecuencia, no sé si directa, del “ateísmo” existencial en el que me hallo sumergida, “ser y no ser nada, y ser sin rumbo cierto…”

Pero no siempre me apetece hablar de fútbol, ni de los abdominales de Cristiano, ni de la última jugarreta de cualquier comité de estos que tanto aprecian al mejor equipo que hubo, hay y habrá.

A veces, sólo a veces, me apetece sentarme, respirar, y dejar que fluyan por mis dedos las palabras, mejor o peor, eso ya lo juzgarán ustedes, hasta lograr que mi tristeza (tristeza de estas de primer mundo, que sé yo que no existe motivo de queja) sea absorbida por este “papel”.

Ha muerto Lou Reed, y no he podido llorarle. O no he querido, que soy así de caprichosa y a mí este músico, con la Velvet o sin ella, no llegó jamás a ocupar ni el más mínimo rinconcito del hueco del corazón resevardo a música, arte y otras formas de expresión.

Y es que, últimamente, la señora muerte ha venido a visitar a gente más próxima, más cercana. Y las lágrimas, como todo lo bueno de esta vida (porque señores, llorar, aunque duela, es bueno, magnífico incluso) se acaba.

Intento prometerme que ésta no será una entrada perdida, aislada, que retomaré este blog para convertirlo en lo que siempre fue, una prolongación de mí. Sin medir, sin cortar, sin censurar.

Les dejo una canción, muy acorde con el lluvioso día, y las ganas de sofá, película y manta. Y abrazo. Tu abrazo. Nunca existió otro, ni lo existirá jamás.

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octubre 29, 2013 · 6:40 pm

Recopilando…

Cómo decíamos ayer… sí, ya sé que ha pasado algo de tiempo, que a este blog le han crecido las hierbas (malas o buenas, no sé), pero una es vaga por la más absoluta de las convicciones, y ha costado arrancarme de nuevo las palabras.

Y eso que la indignación que me caracteriza (nada que ver con el 15M, que una es seria y responsable) continúa, con mayor desgarro emocional, si cabe, ante tanta canallada que se respira ahí fuera.

¿De qué me he perdido escribir desde que me entregué a otros placeres?

De España ganando la Eurocopa. (Que sí, que estaremos haciendo historia, que sí que mucho tiqui-taca, que mucho fútbol envidiado, pero menudo coñazo de partidos que se marcó la Roja, lo próximo, un falso portero, que no portero falso, que por San Iker juro que no es lo mismo, ni parecido)

De los JJOO (infumable el “espectáculo” de clausura)

De la subida del IVA (muy curioso el comportamiento de los simpatizantes socialistas y peperos al respecto, no hay mayor necio que el que no quiere ver que unos subieron los impuestos, y los otros los subieron otra vez)

Del Sr Sánchez Gordillo y de su palestino. Más tendría que decir de esto último, que del alcalde, con infúlas de colaborador de Tele5, de Marinaleda.

De Rajoy, oh, capitán, mi capitán… Este hombre… ¿Qué demonios hace presidiendo un país, en lugar de estar, cohiba en mano, en su sofá, disfrutando (o no) de las tristezas o alegrías de Cristiano Ronaldo? ¿Por qué se flagela y nos tortura así? ¿Qué extraña fuerza le hace seguir ahí?

Del copago farmaceútico, de la pérdida de la tarjeta sanitaria de inmigrantes y parados (que entiendo los fines, pero no los medios, debe haber otras formas, otras maneras…)

De los incendios que convierten, con el paso del tiempo, en urbanizable el suelo que antes era “inviolable”. De la falta de medios, de este país recortado para tener lo que hay que tener para, por ejemplo, apagar los fuegos.

De Urdangarín y su caso, del Rey en Bostwana, de la Infanta en Pedralbes, de Froilán convertido en precoz cazador cazado, de la Reina y sus cuernos oficiales, que presuntamente paga el Estado…

Del escándalo del tupper, señores, seamos serios, si dejan a su hijo en la escuela, con unos macarrones guisados en la fiambrera… ¿Querrán que alguien les vigile al niño, o se le deja solo en una clase? ¿Y qué pretenden, que el servicio extra de guardería les salga gratis?

De Olvido Hormigos, ay, Olvido, qué duro es cumplir años, cómo se nos va la cabeza… Que una, si quiere poner cuernos en un pueblo, tiene que ser, por cojones, discreta. Que luego van los cazurros a gritarte cosas a la puerta, que la gente tiene mucho tiempo libre, y muy mala idea.

Este blog se ha perdido tanto…

Y para ustedes, ¿Cuál ha sido la noticia del verano?

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Danzad, malditos.

Hoy, en el trayecto de casa al trabajo, he tropezado con mi amigo Pau, culé de pro, que antes de darme los dos besos de rigor, ya estaba sonriendo: “Canguelo” me ha susurrado mientras me besaba.

¿Quién dijo miedo? El Madrid, por sus méritos, y deméritos ajenos, logró un cómodo colchón de 10 puntos, colchón que procura, principalmente, tranquilidad en caso de, como ha sucedido en estas dos últimas jornadas, la pérdida de 4 puntos en lo que viene a ser un suspiro.

Un toque de atención para el equipo, que lleva, aproximadamente mes y medio, con un bajón en su nivel de juego a tener en cuenta, por quienes tengan que tenerlo en cuenta, preparadores físicos, entrenador… que tomen nota, y procuren ponerle remedio.

No sé hasta dónde entrar en el tema arbitral, Paradas Romero me da pereza, pereza inmensa, y no porque tuviera que ver en el resultado, que no lo tuvo, sino por su pitido casi continuo, por su afán de mostrar más tarjetas que Iturralde (¿aspiran al silbato de oro?), y expulsar, en algún caso, siguiendo Dios sabe qué código “deontológico” personal…

Pero si quiero llegar, y hasta la cocina, a ser posible, a las críticas desmedidas, interesadas, y abyectas, que hacia el Madrid se han vertido por su negativa a comparecer, ninguno de sus representantes, en rueda de prensa.

En la liga BBVA, la comparecencia antes o después de un partido es opcional, no están obligados, como pudiera suceder en Inglaterra, por lo que el equipo blanco no ha infringido ninguna norma.

Acusan entonces, ya que por el punto anterior el camino es corto, de que la institución, como tal, ha faltado el respeto a los aficionados por privarles de la opinón del club sobre todo lo sucedido en el campo, y las novedades que pudieran darse para el partido de este sábado.

Y quienes más hablan, como siempre, son aquellos que más tienen que callar. La prensa deportiva.

Esa prensa deportiva, que calló, como buena puta, cuando el F.C Barcelona (mejor o peor hecho, en eso no quiero entrar) vetó la entrada a sus instalaciones a Intereconomía, un medio menor.

Esa prensa deportiva, que conecta en directo con las ruedas de prensa y que, según quién hable en ellas, respetan y dejan que se escuche, o bajan el volumen, y son ellos los que que se erigen protagonistas con su opinión, ahí, el respeto al aficionado, a su derecho a conocer qué opina el club, no importa. Porque el programa lo hacen ellos, y son ellos los que deciden qué es lo que se debe o no mostrar.

Esa prensa deportiva que hace plantes a segundos entrenadores, porque quieren su ración de bufonadas del actor principal, porque es el actor principal el que llena sus portadas, ya sea por sus palabras, o por la falta de éstas, que bien se encargan ellos de machacar al portugués, cuando éste no ha proporcionado carnaza, y lo que el aficionado sienta, o necesite, les importa poco, nada, o lo siguiente.

Esa prensa deportiva, que se emborracha de poder, y se ahoga, no en la miseria ajena, sino en la suya propia.

No sé si la decisión que ha tomado la institución merengue de no comparecer es correcta o no, pero sí sé quién no tiene ninguna autoridad, de ningún tipo, para hablar por mí, o decirme qué debo pensar.

Esta liga sólo la puede ganar, o perder el Real Madrid, y eso, para mí es lo importante. Volvemos a ser el club de referencia. Moleste, duela, o joda.

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Palos para todos.

Nos quejamos del sistema viciado que envuelve la democracia de éste, por suerte o desgracia, nuestro país. Nos indignamos con los casos de corrupción, que con cuentagotas, y supongo de manera interesada, van descubriendo jueces “avispados”,  protestamos (más de manera simbólica) por el expolio al que nos someten los que ostentan poderosos cargos (políticos, banqueros, grandes empresarios), pero… ¿Acaso los políticos, los banqueros, los empresarios, no son a semejanza nuestra?

Me gustaría saber cuántos de ustedes, pequeños y medianos empresarios, han declarado menos ventas en un trimestre, para que el IVA no “se les subiera”.

Me gustaría saber cuántos de ustedes, pequeños y medianos empresarios, han tenido a gente sin nomina en su trabajo.

Me gustaría saber cuántos de ustedes, pequeños y medianos empresarios, han pagado en B parte de los salarios de sus empleados.

Me gustaría saber cuántos de ustedes, empleados, se han escaqueado algún día de ir al trabajo, o han prolongado una baja, sabiendo que ya estaban sanos.

Me gustaría saber cuántos de ustedes, empleados, rinden lo que les exige el contrato.

Me gustaría saber cuántos de ustedes, han comprado un piso, y declarado su valor real a efectos impositivos.

Me gustaría saber cuántos de ustedes, no se han colado en el metro, o no han pasado el ticket en el transporte urbano.

Me gustaría saber cuántos de ustedes protestan, si en un establecimiento se equivocan de más en las vueltas.

Me gustaría saber cuántos de ustedes saben o conocen, de algo ilegal en su entorno, y callan haciendo la vista gorda.

Tenemos en las grandes esferas, lo que casi todos son (somos) en las pequeñas. Aprovechados, desconsiderados, pícaros y sinvergüenzas.

Hay excepciones, seguro, y muchas, ¿pero mayoría?

De una sociedad que no es honesta, no se puede esperar una clase política modélica.

Y de no ser honestos, la culpa es únicamente nuestra.

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Adiós, Megaupload, adiós…

“Conmocionada” aún por el cierre de Megaupload, y detención de sus dirigentes, y vistas las diferentes opiniones que circulan por la red, quiero explicar por qué tengo una suscripción premium a Megavideo (dinero tirado por obra y gracia del FBI, que no me veo yo reclamando, ni buscando cómo o cuándo lo pagué para denunciar mi “pérdida”).

Soy una ávida consumidora de material audiovisual, sin exagerar (o quizá sí, pues he echado el cálculo a ojo) consumo  entre 15 y 40 películas al mes, cantidad que puede verse doblada, o inclusio triplicada si de capítulos de series hablamos.

¿No voy al cine? No demasiado. ¿Por qué?:

1. Económicamente me resultaría obsceno gastar 300€ cada mes en entradas, y tal como está la economía es un gasto que ni me plantearía cubrir.

2. Pragmatismo puro. Salgo de trabajar tarde, no tengo ganas de llegar a casa, bajar al garaje, coger el coche, e irme a la sala de turno donde programen algo que me interese ver.

3. Me gusta el buen cine, o el que yo considero buen cine, no quiero pecar de snob. ¿Sabéis lo que es ver la última de Von Trier (o de quien sea), con diez capullos detrás, que sólo han entrado a verla porque les ha llamado la atención el título, comiendo palomitas y diciento: “joder tío, qué puta mierda de película”, mientras conversan de sus cosas?

No soy amante de las descargas, del P2p, no me gusta saturar mi ordenador con archivos que no sé si consumiré, ni cuándo. Tampoco tiro demasiado de estrenos,  no quiero oir toser, ni comprobar el pulso, o el acierto que tuvo al colocar la cámara, el tipo que grabó la proyección.

Pago una cantidad al trimestre (no creo en lo gratis por lo gratis, no me parece ético, ni respetuoso para con la gente en peor situación económica que la mía) y veo, online, lo que quiero, de la manera en la que me apetece y cuando lo decido.

¿Tan lucrativo es Megavideo? ¿Tanto dinero hace perder a las grandes compañías de material audiovisual? entonces, me pregunto… ¿Por qué no han montado ellas el negocio? ¿Por qué Megavideo no pertenece a una cooperativa de productoras? ¿Por qué no adaptar su sistema de negocio de una manera práctica y realista? ¿Quizá porque los beneficios por “operación” disminuyen, y los que son multimillonarios no quieren perder ni un ápice de su “poder adquisitivo”? ¿Quizá porque habría que repartir el pastel de otra manera?

Sí pienso que probablemente Megaupload debiera pagar un canon por sus beneficios, o las compañías telefónicas, que son las principales beneficiadas, y más en España, con los costes de las líneas ADSL, pero NO me parece razonable que cierren un servicio que vulnera unos derechos que existen desde hace relativamente poco, y sobre los que hay una ley ambigua, y que queda al libre albedrío de los que ostentan el poder, y no sólo de manera gubernamental.

No creo que deba pagar yo por los errores que están comentiendo otros.

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